Por Yoani Sánchez del blog GeneracionYLa calle donde nací es uno de esos ejemplos que niega el optimismo de Mella por el mañana. Donde una vez hubo asfalto, ahora se extiende una accidentada superficie de baches, polvo y piedras. En la esquina, la carnicería exhibe sus oxidados garfios, desde los que no cuelga un pedazo de carne hace mucho tiempo. La bodega fue entregada a los habitantes de un solar que no soportó los vientos de algún ciclón, mientras el parque infantil es sólo una bola de hierros retorcidos, cubiertos de maleza.
La marcha atrás es más llamativa en las personas, que pastan en una abulia salpicada de marginalidad y desencanto. Cada uno se mueve de espaldas, no al tiempo, sino a los sueños, los valores y los proyectos. Para ellos, el futuro terminó siendo lo que nunca previeron, acabó por demostrarles que Mella, se equivocaba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario