martes 3 de junio de 2008

Votemos por el humor

Escrito por: Yoani Sanchez en Generación Y
Digo tu discurso, que amarrado en tu boca comienza en la mía a desatarse.
Walt Whitman

mente_pollo.jpg


Un personaje humorístico, apodado Mente Pollo, nos saca la carcajada cada miércoles. En el horario estelar del canal Cubavisión, este aguzado “profesor” dice aquello que nosotros susurramos en la calle. Él puede hacerlo, aunque esté frente a las cámaras de la televisión, ya que la broma y la metáfora lo protegen. Aún así, a veces sus críticas son tan claras y directas que en casa terminamos preocupados por lo que pueda pasarle al actor que lo interpreta. Le agradecemos que pinte de burla nuestro absurdo cotidiano y que se atreva a señalar aquello que nuestros propios parlamentarios no son capaces de articular cuando se reúnen. De ahí que Mente Pollo ha terminado por ser la única figura pública en la que veo representada mis demandas. ¿Será que al son de la jarana, las críticas llegan más lejos?

El jueves pasado varias amigos que me encontré dijeron: “Están a punto de cerrar el programa ‘Deja que yo te cuente’. Están criticando muy duro…” Pero no, el honorable y sapientísimo doctor Mente Pollo y sus otros colegas sólo ponen en el lenguaje de la burla lo que nosotros decimos cada día en serio. Por ejemplo, en su penúltima aparición pronosticó el desconcierto de los arqueólogos del futuro cuando encuentren los restos de un pollo de estos tiempos. Será difícil para ellos reconstruir este animal que en sus apariciones en el mercado racionado o en el de pesos convertibles nunca tiene pechuga.

Nada, que el programa de Mente Pollo, Lindoro Incapaz, el Taller Rosca Izquierda y Pipo Pérez dice más de nuestra realidad y de nuestras dudas –aún con su apariencia de relajo- que el Noticiero Nacional, la Mesa Redonda y todos los analistas que aparecen en la tele.

Mundos paralelos

5:00 p.m. Estoy en la puerta del Café Cantante del Teatro Nacional. No me interesa mucho la programación, pero acompaño a una amiga que está loca por bailar.

5:27 p.m. El portero nos pregunta de cuál institución somos, pues las mesas para nacionales están reservadas por un grupo de contadores destacados. Le explico que somos “independientes” y en lugar de molestarse se ríe a carcajadas. Nos deja entrar.

6:10 p.m. En una pantalla proyectan video clips norteamericanos, mientras la barra oferta cervezas, ron y refrescos en pesos convertibles. Mi amiga y yo empezamos a ser acorraladas por unos jóvenes de ropa ajustada que bailan lascivamente. Cuando oyen que estamos hablando “cubano” se espantan y se van.

7:00 p.m. Sigue la música grabada. Parece que el grupo no quiere tocar o alguno de sus integrantes no ha llegado. Los muchachos a nuestro lado se menean ahora frente a tres españolas que ponen caras de estar interesadas en ellos. Cada uno lleva alguna ropa blanca para lograr -con las luces de la discoteca- un efecto llamativo.

7:40 p.m. Nadie más se ha acercado a nuestra mesa. Cosa rara en el caso de dos mujeres solas en un club; pero parece que la nacionalidad es determinante en la aproximación.

8:20 p.m. Nada del ambiente en el que estoy: jovencitos que le hacen guiños a señoras que le duplican la edad; lentejuelas y ropa de marca que se asoman por todas partes y un revoloteo general sobre cada extranjero que llega, me recuerdan las consignas de austeridad, firmeza ideológica y disciplina que pululan allá afuera.

8:40 p.m. Van a cerrar y percibo que cuando cruce la calle y encare a los altos ministerios que abundan en esta zona no podré desprenderme de la idea de habitar dos mundos paralelos. Un par de dimensiones que se niegan enfáticamente la una a la otra.

9:00 p.m. Salgo y veo irse a los muchachos de ropa blanca con las señoras que hablaban con la “zeta”. Me voy a casa y en el camino tropiezo con una valla inmensa a un costado del Consejo de Estado. Una frase de Martí me advierte: “Debe hacerse en cada momento, lo que en cada momento es necesario”.


miércoles 9 de abril de 2008

Recordando ... VII congreso de la UNEAC



Una de los principales comentarios en Cuba hoy _y creo que la mejor acogida, sin dudas_ fue el speech de Leal ayer ante el plenario del Congreso de la UNEAC...
aunque yo creo que habrá muchas cosas que ver de hace un tiempo para acá en lo adelante .
nada que aqui les dejo algo para ustedes saquen sus propias conclusiones ..
aunque según lo que he leído ya que el video no lo he visto completo por cosas de la tv ya que solo pusieron en la tv el discurso de nuestro colega Abel Prieto...
sin contar con cosas como estas
la mayoria de las personas que han estado en los pasados eventos y cuidado si este no sea igual que ..
"escuchar". Lástima que la mayoría "oiga"

Para no continuar el hilo de lo que todos hemos escuchado, sino más bien el hilo ese que tenemos en el corazón, el de las causas y motivaciones que nos trajeron al Congreso, recordaría, evocando el comienzo de esta sesión, aquella frase inolvidable que la eximia escritora francesa Marguerite Yourcenar, autora de Memorias de Adriano, encontró en una carta de Flaubert: "Los dioses no estaban ya, y Cristo no estaba todavía, y de Cicerón a Marco Aurelio hubo un momento único en que el hombre estaba solo".

Una reunión como esta de hoy no podría celebrarse en ningún lugar del mundo, porque no existe aquel donde los intelectuales, los escritores, los artistas¼ se puedan reunir y que sus ideas no ya cuestionen, sino que influyan y hasta determinen en la vida de un Estado y de una nación. Ese privilegio que nos dio el tiempo, está unido a la ausencia que se produjo cuando el primer día no estuvo con nosotros Fidel.

Quisiera decir también que, al recibir con un cerrado aplauso al General Presidente —como lo fueron en su momento Carlos Manuel de Céspedes, Salvador Cisneros Betancourt o Bartolomé Masó—, estábamos recordando las singularidades de la historia de nuestra tierra.

Soy historiador y, por consiguiente, tengo la manía de buscar la explicación de las cosas en esa suerte de bola de cristal. Así rememoraba aquel episodio de la Gran Guerra de 1868 cuando un hombre con mérito, pero extraviado circunstancialmente, salió al paso de Antonio Maceo y le apuntó con un revólver en el pecho, desacatando sus órdenes.

Maceo pidió a Limbano Sánchez —quien murió luego heroicamente— que bajase el arma, y cuando este le obedeció, ante la mirada incrédula de la escolta, el Mayor General le dio un abrazo y lo atrajo al seno de la verdad y de la razón.

Durante la lucha de la insurgencia en la Sierra, ocurrió lo mismo. Al comienzo hubo uno que, inconforme con el repartimiento de las armas obtenidas en un combate, intentó demostrar al jefe que lo suyo era suyo. Entonces hizo el gesto de esgrimir su arma, pero un hombre se atravesó en el camino de los otros dos. Ese hombre es el General Presidente que estuvo en el Congreso ayer; quiero decir, Raúl. Sin aquel acto suyo, quizás no tendríamos hoy Revolución.

No estamos solos, la nación está pendiente de lo que decimos. Está pendiente Fidel, y con profundo respeto lo estuvo ayer, presente físicamente, Raúl.

Una vez, con exceso de confianza de mi parte, le dije a aquel que evoco: "Usted nos ha condenado a que la nación esté para siempre presidida por un hombre ilustre". Y esa era mi gran agonía. Hoy pienso que están aquí los cubanos ilustres, las mujeres y hombres. Son una parte, solo una parte, porque hay otros tantos en las fábricas, en el mar, en las fuerzas armadas, en la ciencia¼ , pero aquí están reunidos los escritores, los pioneros, los intelectuales¼ en fin, el alma visible de Cuba.

No va a ocurrir como en aquella oportunidad de la Guerra Grande cuando, cabalgando junto al Presidente de la República en Armas —precisamente, Bartolomé Masó— venía una flor y nata de jóvenes intelectuales que formaban parte de su Estado Mayor. Al verlos, el general Modesto Díaz, que no entendía mucho de cuestiones de letras, se molestó tanto que le preguntó: "Yo no sé cómo usted se rodea, Presidente, de estos bandidos". Y entonces, el aludido le respondió: "¿Y por qué tiene usted esa opinión de estos jóvenes?" A lo que el otro dijo: "Yo no lo sé; a mí me han dicho que son unos poetas". Esos poetas fueron inmortalizados después por José Martí en un precioso opúsculo llamado Los poetas de la guerra, en el cual habló de la originalidad de cada uno de ellos. Casi todos suscribieron con sangre su propia obra escrita.

Yo creo que Kcho, con una obra tan internacionalmente reconocida; Desiderio Navarro, con sus palabras, Frank Fernández, con las suyas, y todos y cada uno de los que han hablado, han aportado a la esencia de la problemática.

Nosotros hemos llegado democráticamente a esta elección sin presiones; de lo contrario, no me atrevería a hablar aquí. Yo no quiero ser un cubano de cuota; no lo quiero ser. Me sería ofensivo ser un cristiano —como lo soy— de cuota; o un mulato —como lo soy también— de cuota, si entendemos nuestra ascendencia de la sangre o de la cultura; o todavía uno más oscuro: un negro de cuota. Yo quiero ser parte de este grupo, a quien nadie escogió con el dedo. Cuba es así, y el que trate de modificarla separándola, dividiéndola y convirtiéndola en extrañas representaciones, pone a Cuba sin el legado de Martí.

Nosotros tenemos que asumir que el más ardoroso y brillante amigo del Maestro en aquellos días postreros de su vida fue Juan Gualberto Gómez. Tenemos que asumir, como me decía Dulce María Loynaz, que amando tanto a Martí sentía una devoción infinita por ese otro grande, desconocido a veces, elegante, distinguido, fino, culto por su propia decisión: Antonio Maceo.

Yo creo que tenemos que ayudar desde la UNEAC a construir la nación de hoy. Todos estamos esperanzados. ¿Por qué? Porque el país, efectivamente, asume que lo que hasta ayer no fue conveniente o prudente, hoy es necesario. Cada día las noticias que nos llegan son alentadoras, y no es como dicen nuestros mortales enemigos, un tema cosmético. Se están tocando cosas tan profundas como aquellas que en 1959 —y aún antes— mi generación vio como la más alta aspiración: la justicia para los campesinos, los hombres de la tierra.

Nosotros lo que tenemos es que luchar, desde nuestras obras, para que se laven las conciencias de todos los cubanos; para que el mundo sienta que se cumplen aquellas palabras bellas de Martí cuando dijo: "¡Qué misterio dulcísimo tiene esa palabra: cubano!"

Nosotros sentimos ese profundo orgullo, como lo sintió Picasso cuando recibió a un joven cubano en una época en que era algo fabuloso que algún compatriota nuestro fuera famoso. ¿Quién era ese joven? Uno que representaba tres fuentes de nuestra sangre: Wifredo Lam, negro, chino, español¼ De ahí su longevidad, como la de José Luciano Franco, la de Regino Pedroso o la de Regino Boti, por citar algunos ejemplos.

Pero siento la misma alegría y, a la vez, tristeza al recordar aquellas lágrimas de Agustín Cárdenas, cuando ya vencido por la enfermedad, fue traído a La Habana por Alejo Carpentier, su amigo y admirador. Al recibir la Legión de Honor, la suprema orden que ofrece Francia, y de la cual Claudio José Domingo Brindis de Salas fue también acreedor, Cárdenas no podía expresar palabras porque estaba ya herido de muerte. Pero quizás la más grande enfermedad era que los cubanos no lo conocían. Francia lo reconocía, Alejo lo reconocía, Picasso lo reconocía, pero el gran escultor apenas era conocido en su patria.

Cuba tiene que pensar que, en este momento, en esta directiva que elegimos, podría haber una pléyade de notabilísimos y grandes, si pensamos que la edad no es un inconveniente, no sea que nos acusen también de que queremos proclamar una gerontocracia intelectual. Pero no olviden los más jóvenes que la juventud es la única enfermedad que se cura con el tiempo, ¡no lo olviden! Sobre todo, piensen que podría estar aquí, honrándonos, el venerable Cintio Vitier, hijo de un filósofo notable, nieto de un general mambí, padre de músicos, abuelo de escritor. Podía estar Silvio, que ha hecho mundialmente famosa a la canción cubana, o Pablo también. Es que ellos están en nosotros, están aquí. Como el Quijote, presidirán dondequiera que se encuentren, porque el mérito los ha acompañado. Es su talento el que los ha elevado como artistas, ganando la gloria en los espacios, en las plazas públicas, cuando el nombre de Cuba era un nombre maldito.

Yo no me avergüenzo de lo que estamos haciendo; al contrario, creo que lo que estamos haciendo es lo correcto, y que tú tienes razón, Kcho, tú tienes razón, porque cuando tú pintabas tus barcos y hacías tus instalaciones, muchos decían: Este lo que quiere es conmemorar el balserismo". No, no, es que tú eres —como te lo dije un día— hijo de Yemayá Olukun, del puerto de La Habana, hijo de la mar azul, y tus barcos están ahí colocados a la entrada, no son barcos para ir, son barcos para volver.

Yo no me avergüenzo de los que están fuera, porque mis hijos están fuera, y jamás me avergonzaré de mi condición de padre, ni jamás les quitaré a ellos el nombre de cubanos —ellos decidieron su camino— siempre y cuando no hagan armas contra la patria que los vio nacer o levanten su mano contra el que les dio nombre, ¡siempre y cuando! Porque, de lo contrario, tendría que decir que son hijos míos como todos los que luchan por la independencia de Cuba, como dijo una vez el Padre fundador.

En este instante, desde mi corazón, envío al convaleciente, que no está porque no quiere, sino porque no puede; yo le envío un mensaje de gratitud, se lo envío. Quisiera ser un bastón como el de Eneas para sostener a aquel que, con su obra, abrió la posibilidad de la nuestra. Eso es lo que creo ahora.

Preparémonos para el nuevo destino de nuestro país, creamos que lo que se ha hecho por estos honorables compañeros de la comisión de escrutinio es lo más correcto. Para mí no puede haber omisión. No hay omisión, porque yo admiro también la poesía de Reina María Rodríguez, como amo la de la Avellaneda, a quien se discutía porque había vivido lejos de Cuba y había escrito aquel poema ardoroso y duro: Al partir.

Hace unos días busqué su tumba en el cementerio de Sevilla, en cuya lápida reza: "a la excelentísima señora Gertrudis Gómez de Avellaneda".

Así quiero a cualquier otra mujer o a cualquier otro cubano que haya contribuido de veras, sin apartarse jamás —óiganlo bien— de lo que es la defensa de esta tierra por tanto tiempo asediada.

Es un milagro que nos podamos reunir ahora. Algún día se escribirá la historia de lo que han sido estos diez años. ¡Qué bueno es que podamos tener teléfono, es legal!, pero hubo un momento en que no podíamos siquiera comunicarnos. ¡Qué bueno que se cumpla —como decía la canción de los comunistas fundadores— "que sea tuya la tierra que trabajas, como es tuyo tu amargo sudor". Para que en Cuba haya todo lo que se necesita, y, entonces, se derrumbarán como comadrejas los especuladores que nos esquilman.

Cuando se respete al campesino que trabaja y nadie pase por una carretera y vea una máquina vieja, pero pintada, a la puerta de una casa y diga: "Ya ese cabrón tiene un automóvil", aunque no sepan lo que ha costado a su propietario sacar el fruto de la tierra.

Es necesario que cuando vean pasar a uno cualquiera de nosotros, que sea singular, lo respeten y lo estimen; que no digan nunca, como afirmábamos al principio de la Revolución: "Ahí va un negrito"; que no digan nunca más: "Ahí va un homosexual", o, como estamos en una república literaria y es muy español, "un maricón". ¡No! ¡No!, ya que tanto hemos luchado por la libertad, que se respete nuestra singularidad. Eso es lo que hemos logrado en esta reunión, y por eso hemos llegado hasta aquí.

Hemos vencido porque hemos sobrevivido. Cuando todo termine, quizás, querido Fidel y queridos amigos, yo podré decir como el abate Sieyès cuando le preguntaron en los días terribles de la Revolución Francesa, que no han sido los nuestros: "¿Y usted qué hizo?"

Respondió, entonces, en un grito de sinceridad: "Yo, sobreviví a ella".


Muchas Gracias.


tambien ...
otras intervenciones como la de este Señor :


INTERVENCIÓN DE AMAURY PÉREZ VIDAL EN EL VII CONGRESO DE LA UNEAC.









Buenas tardes:

Voy a improvisar porque no venía preparado para hablar, no traigo nada escrito, pero lo que ha dicho Waldo, vicepresidente del ICRT, me ha motivado. Les aseguro que será una alocución breve, seguramente la más breve del congreso. Son apenas un par de preguntas y una propuesta.

Quiero recordar antes lo que el amigo irreemplazable, Alfredo Guevara, le respondió a Vicente González Castro cuando este le preguntó, en una entrevista televisiva, hace unos años, ¿Qué cree usted que le falta a la televisión? y Alfredo respondió: Arte. (Aplausos)

Del 50 al 59 yo sabía en manos de quien estaba la televisión y la radio, era en las de Goar Mestre, porque era el dueño, pero en los últimos años, ¿en manos de quién ha estado la Televisión? porque en las manos del pueblo no ha estado, en las manos del Ministerio de Cultura no ha estado y por lo que escucho, tampoco en las manos de la UNEAC. Esa es mi primera pregunta.

La segunda que puede provocar una tercera:

¿Se han fijado ustedes que en los medios impresos y electrónicos que constantemente atacan a las instituciones culturales criollas, a nuestros dirigentes, a los artistas de prestigio comprometidos con la Revolución, digo Cubaencuentro y sus sucedáneos, el Nuevo Herald y todos los referentes electrónicos de pacotilla que circulan por la red jamás se cuestionan a nuestra televisión y a nuestra radio? ¿No será que consideran que el ICRT le está haciendo internamente el trabajo a ellos, al enemigo, y por eso debe ser intocable? (ovación)

En el año 59, y a solicitud de Fidel, un grupo de compañeros, integrantes de las cédulas del 26 de julio en la CMQ, entre los que se encontraban Palau, Abraham Maciques, y Amaury Pérez García, intervinieron la televisión y la radio poniendo los medios del lado y al servicio de la Revolución triunfante.

Propongo, hoy, que hagamos una segunda intervención de la radio y la televisión.

Muchas gracias. (Ovación)

..

Señores ..... Tony Pinelli dijo en una reunión interna de la UNEAC en el ICRT "es inaceptable que se dirija instituciones culturales sin tener cultura, sin ser culto"... más claro, ni el agua .

eN FIN saquen uds sus propias conclusiones.

Incubar mediocres

En la secundaria donde estudia mi hijo tuvimos una reunión de padres que duró tres horas y casi termina en una pelea. La directora del centro escolar leyó la resolución 177 del Ministerio de Educación aprobada en diciembre pasado, donde se establece que el índice académico ya no será determinante a la hora de proseguir estudios en la enseñanza media superior. Los que tengan más altas calificaciones no saldrán premiados con las mejores plazas en preuniversitarios de ciencias exactas, escuelas de arte o tecnológicos de informática y comunicaciones, sino que el tamiz de la selección beneficiará a los más “integrales”.

El conocido escalafón que se confeccionaba a partir de las notas acumuladas durante los tres cursos de la secundaria, ha dejado de existir. En su lugar, el profesor tiene la potestad de asignar –a dedo- quién estudia cada especialidad. Los nueve parámetros que, según el nuevo método de calificación, hacen la integralidad de un joven, son:

1. Asistencia y puntualidad
2. Actitud ante el trabajo
3. Actitud ante el estudio
4. Disciplina
5. Uso adecuado del uniforme y de los atributos pioneriles
6. Manifestaciones y actividades político-patrióticas
7. Participación en actividades culturales y deportivas
8. Cuidado de la propiedad social y del medio ambiente
9. Relaciones humanas

El punto seis es suficiente para disparar las alarmas, pues abona el terreno donde crecerán fortalecidos el oportunismo y la simulación.

La inquietante reunión ocurrió en los mismos días del Congreso de la UNEAC, donde varios delegados criticaron el estado de la educación cubana y de la formación de valores. Por un lado, se exige que se fomente el talento y la creatividad y por otro, los férreos límites de la ideología segregan a los que piensan diferente.

No me preocupo tanto por mi hijo, pues en los dos años que le quedan para acceder a otro nivel de enseñanza puede ser que ya la impopular medida no exista. Sin embargo, me asusta una Nación donde no se premia el talento, sino la incondicionalidad ideológica; donde un estudiante que participa en una demostración política, puede ser mejor evaluado que aquel que domina los contenidos; donde las propias intituciones escolares señalan, como más atractivo, el camino de las máscaras.

Tomado del Blog de Yoani Sanchez


No hay días feriados

Generación Y ha superado en marzo los cuatro millones de hits. El astronómico numerito se ha logrado gracias a los comentaristas que han hecho de este Blog un foro de discusión; a los visitantes ocasionales que aportan combustible para la polémica; incluso, a la “colaboración” de los muchachos de la Brigada de Respuesta Cibernética (BRC) que intentan colapsar el sitio con “corta y pega” o agregarle su dosis de “chancleta de palo y piso de tierra” al debate.

Cada cual que lo celebre a su manera. Los foreros, lamento decirles que la festividad no incluye días feriados… hay que seguir en el debate. Mientras que los muchachos asignados para pegar anuncios pornos, insultos y todo tipo de sandeces, siento mucho si las estadísticas terminan por ocasionarles una amonestación o el despido laboral.

Tomado del Blog de Yoani Sanchez.


Adivinanza

Les dejo la tarea de descubrir qué significa este “03C” que he visto en algunos graffitis de la calle Línea. He escuchado que hace cincuenta años la consigna de “cero cine, cero compra, cero cabaret” se extendió por toda Cuba. Me pregunto qué mensaje se esconde –hoy- detrás de las tres “C” que estos jóvenes han impreso en varios muros de mi ciudad.

Tomado del Blog de Yoani Sanchez

Movimiento inusual

Desde el piso catorce donde vivo –nada que ver con una torre de marfil- puedo ver la avenida de Rancho Boyeros que conduce al aeropuerto. Hace un par de semanas hay un inusual movimiento de ómnibus nuevos. Un hormigueo azul y rojo ha venido a cambiar el paisaje frente a la mole de concreto que es mi casa. En las paradas, los pesimistas se preguntan cuánto tiempo podrán contar con el transporte urbano; mientras los taxis privados ven decrecer sus clientes ante la avalancha de las estrenadas guaguas. Un inverosímil papel con el horario de cada ruta, genera risas entre los escépticos habaneros.

La expectativa me ha hecho poner en hibernación mi bicicleta. He vuelto a usar el transporte público, ante la tentación de los nuevos ómnibus que circulan. Sin embargo, mi combustible humano -ese que necesito para pedalear- me parece más estable que estos “programas de recuperación”.

Por si acaso, mantengo a mano el manubrio y el sillín.

Tomado del Blog de Yoani Sanchez